y le dijo: “Mi general se han acabado las municiones, estamos sin provisión, los soldados están muy enfermos ¿Qué vamos a hacer? Simón Bolívar respondió “¡solo vencer!”. Era una lucha, pero El tenía la seguridad de alcanzar la victoria.
Hoy vamos a mirar una historia de una batalla entre un pastor de ovejas y un guerrero experimentado. Cuando vemos esto podemos decir que es una lucha desigual:
1. Era una lucha desigual porque David tenía algunas desventajas frente a Goliat. Era joven, inexperto en la guerra y fue menospreciado. Estamos hablando de un joven que podía tener entre 16 y 17 años de edad. David no era un jovencito muy grande, el era bajo de estatura, además de esto, David tenia que enfrentarse a toda la experiencia que si tenia su enemigo Goliat. Si nosotros ponemos esto en una balanza, David lleva todas las de perder, no tenia ventaja alguna sobre Goliat, si a eso además le añadimos que David era menospreciado por su padre y sus hermanos.
David tenía demasiadas limitaciones humanas para enfrentarse a ese gigante. De igual manera nosotros el día de hoy podemos tener muchas debilidades, muchas limitaciones, que son reales en nuestras vidas y que en cierta forma nos pueden colocar en condición de desigualdad física, no fue un impedimento para ver la gloria de Dios en su vida.
En nuestras vidas también vamos a encontrar limitaciones que no son reales. Hay enfermedades, hay problemas en nuestras vidas, hay cosas reales, pero hay otras cosas que tienen que ver con la concesión que tenemos de manera errada acerca de nosotros mismos, ideas irracionales acerca de quienes somos o en otros casos, ideas que tienen otros acerca de nosotros, permitimos que hagan mella en nuestra fe. Vamos a encontrar en nuestras vidas, cosas que todavía estamos batallando todos los días y eso no nos debe desanimar, lo importante es que sepas que Dios puede manifestarse a través de ti, que Dios puede usarte.
David no sabía utilizar la armadura de Saúl. Una de las desventajas que tenia al frente era que no sabia utilizar la armadura de guerrero. Esto lo hacia vulnerable, lo hacia fácil, lo hacia indefenso al ataque. ¿Cómo es posible que vaya a pelear con el hombre más fuerte y ni siquiera se pone una armadura para protegerse?
La armadura representa la confianza, la capacidad y estrategias humanas. Cuando nosotros dejamos de poner nuestra confianza en Dios y creemos que nuestras capacidades, nuestras habilidades es lo que Dios necesariamente tiene que usar para darnos la victoria, es cuando desplazamos el poder y la unción de Dios por nuestros conocimientos, por lo que yo he adquirido en esta vida; es cuando creemos que la obra de Dios, se hace a la manera humana y nosotros como Iglesia, tenemos que aprender que los asuntos espirituales se hacen a la manera de Dios, que cuando vamos a vencer con gigantes que podemos derrotar, solo con la influencia de Dios, nosotros podemos ser mas que vencedores.
La armadura representa el querer imitar el hacer lo que hacen los demás. Para que Dios haga lo que tiene que hacer, para que Dios cumpla su propósito, tu no tienes que parecerte a nadie, tu tienes que ser único, tienes que descubrir para que te llamo Dios, tienes que creer lo que Dios te ha entregado, es suficiente para obrar milagros, prodigios, para declarar, desatar a favor de los tuyos.
2. Era una lucha desigual porque David tiene algunas ventajas frente a Goliat. La Biblia dice que David conocía a Dios, confiaba en el, tenia relación cercana y tenia testimonio de poder. Goliat no contaba con que ese pequeñito que se le estaba enfrentando, había descubierto que el Dios que había hecho los cielos y la tierra, peleaba en favor de el y que le daría la victoria, porque para el que cree todo es posible. Cuando usted conoce a Dios entonces te atreves a enfrentarte cualquier gigante.
David tenía otra ventaja sobre Goliat, tenia experiencia sobre la onda y esta onda significa las herramientas entregadas por Dios a cada uno de nosotros para vencer. Tienes que atreverte con lo que Dios te ha dado, piensa en lo que Dios te ha dado, hay poder en tus palabras, en tus manos. ¿Qué capacidades te ha entregado Dios? ¡Es hora de usar lo que Dios te ha dado!
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