Mensaje Dominical
¿DE QUIEN ES LA IMAGEN QUE ESTAMOS PROYECTANDO? Pastor Juan Casimiro

Lucas 20:21-25. Este pasaje corresponde a un retrato de un suceso que tuvo lugar luego que Jesús contara una parábola, la conocemos en la Biblia como la parábola de los labradores malvados.

La moraleja de esta parábola ofendió a algunos líderes religiosos y tomaron la decisión de enviar a aun grupo de personas para que le hicieran preguntas a Jesús y su respuesta lo colocara en una situación difícil.

Quiero extraer una pregunta fundamentada en la que Jesús realizo; ¿De quien es la imagen y la Inscripción? Las monedas tenían dos caras, en una cara tenia al emperador de turno y en otra una inscripción declarada que ese emperador era un dios. Jesús lanza esa pregunta y la respuesta sabia fue: “déle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Reflexionemos sobre esa pregunta: ¿De quien es la imagen que nosotros estamos proyectando? Porque de esa pregunta y de esa respuesta emana una claridad para nuestro proyecto de vida.

Dios quiere que aprendamos a vivir seguros y por eso El nos invita a reflexionar sobre las verdades espirituales que están consignadas en su palabra. Hacer esta relación no es tan fácil porque estamos tomando como punto de partida dos elementos totalmente diferentes, este paralelo, es un paralelo entre recursos. Las monedas es un recurso material, las personas somos un recurso humano; las monedas son un símbolo que representan un poder económico de quien las acuña, las personas somos una real representación del poder absoluto de quien nos creo; las monedas se perciben con valores cuantitativos, las personas se perciben con valores cualitativos; las monedas expresan una imagen que habla de una identidad, la imagen que proyectamos comunica una identidad: “quienes somos” pero mas que comunicar quienes somos realmente la imagen que proyectamos comunica a quien nos queremos parecer. Quiero resaltar cuatro puntos acerca de esta reflexión con respecto a la imagen que proyectamos:
 
1. LA IMAGEN QUE PROYECTAMOS HABLA DE QUIEN ADMIRAMOS. ¿Quien es nuestro referente? ¿Quien se ha constituido en nuestro inspirador? Normalmente admiramos a quien sus capacidades nos impresionan; admiramos a aquella persona que ha sabido descubrir sus talentos, sus dones, ha desarrollado sus capacidades, ha alcanzado metas y se ha esforzado. Cuando descubrimos a alguien cuya vida esta llena de una trayectoria de esfuerzos, logros, victorias, esa persona se constituye en un elemento de nuestra admiración; admiramos a quien le reconocemos autoridad con su estilo de vida, con su ética, con su principio, con su esfuerzo, su dedicación. Nosotros como seres humanos necesitamos un referente para admirar.
 
¿Dónde están colocados nuestros ojos? ¿Quién nos inspira? ¿Quién nos motiva? Porque lo que estamos hablando no es una ideología o filosofía, ni una experiencia mística religiosa, estamos hablando de la vida real, de la vida concreta; seres humanos con problemas, temores, con necesidades, con adversidades, pero tiene un referente a quien admirar y como iglesia nuestro referente digno de admirar es Jesús de Nazareth. Dios quiere que descubramos cual es la imagen que estamos proyectando. Necesitamos mirarnos en el espejo de la confrontación porque en la medida que admiramos a alguien queremos parecernos a esa persona y la pregunta que debemos hacernos es: ¿A quien se quiere parecer la Iglesia?
 
2. LA IMAGEN QUE PROYECTAMOS HABLA DE A QUIEN SERVIMOS. ¿A quien representamos? ¿A quien estamos anunciando? ¿Por quien nos estamos desgastando? ¿A quien nos hemos rendido? Servimos a quien le ponemos nuestra vida a disposición, a quien le decimos: “Señor, puedes usar mi vida para mostrarte a través de ella, para manifestarte a través de ella” Dependiendo de la imagen que proyectamos así es la decisión que hemos tomado a quien servir.
 
Servir a Dios desarrolla toda la bendición que esta impregnada en la vida del ser humano, es maravilloso servir al Señor y es maravilloso desgastar la vida por Dios, pero cuando hablamos del servicio a Dios miramos que realmente nuestra vida se esta gastando por Jesús, por el propósito de Jesús, por el mensaje de Jesús y por la persona de Jesús. Servir a Dios desgasta pero los cristianos de la iglesia primera se desgastaron con una diferencia que en medida que sus vidas se iban consumiendo el gozo se iba desarrollando en ellos.
 
La vida que Dios quiere que vivamos es una vida contundente, no ausente de conflictos, no ausente de problemas, no ausente de adversidades, sino presente en todos esos elementos pero siempre con una respuesta a cada una de nuestras circunstancias. ¿A quien servimos cuando nos sentimos agotados, cuando hay choque de roles, cuando el estrés nos visita, cuando la ansiedad trata de dominar nuestras vidas?
 
En la medida en que nosotros nos esforzamos para que otros nos conozcan a Jesús es porque entendemos que vale la pena de Jesús trascienda a cada hombre y a cada mujer, en la medida en que yo reconozco que es importante que yo comparta el mensaje del evangelio es porque estoy seguro que esta experiencia de salvación que he vivido otros deben vivirla.
 
3. LA IMAGEN QUE PROYECTAMOS HABLA DE LO QUE CREEMOS QUE PODEMOS. De lo que creemos que podemos alcanzar y lograr, de lo que creemos a lo que podemos enfrentar en la vida, lo que creemos que podemos esta sujeto a la escala de valores que emana de nuestra identidad. Cada uno de nosotros tiene una escala de valores que normalmente tenemos gravada en nuestro corazón, con la que fuimos educados y enseñados.
 
Lo que Dios quiere es que la escala de valores que nosotros gravemos en nuestro corazón sea su palabra, sean sus verdades, sean sus principios, para que tengamos una vida de paz, una vida de equilibrio, una vida de seguridad; en la medida que los valores de Dios gobiernan nuestras vidas tenemos autoridad y contundencia para enfrentarnos a la realidad de la vida.
 
Lo que creemos que podemos esta sujeto a nivel de conocimiento que tenemos sobre en quien nos apoyamos. Es bonito apoyarse en Jesús, no nos apoyemos en nuestra razón, en nuestra experiencia, en nuestras capacidades. ¡Apoyémonos en el Señor Jesús!
 
La imagen que Dios quiere que usted proyecte es la imagen con la que usted fue creado. Dios no quiere que usted se quiera parecer a alguien mas que al Rey de reyes y Señor de señores, que fue gravado en su corazón y en su espíritu.
 
4. LA IMAGEN QUE PROYECTAMOS HABLA DE CUAL ES EL DESTINO QUE HEMOS ELEGIDO. Nuestro destino esta ligado a los principios que hemos elegido para desarrollar nuestra vida. Podemos elegir que hacer, pero lo que no podemos elegir es a donde nos lleva lo que hacemos.
 
Lo que Dios espera de nosotros es que sepamos con plena convicción hacia donde nos dirigen nuestras acciones. Mis caprichos puede que nunca se cumplan, mis anhelos y mis deseos pueda que nunca se hagan realidad pero lo que si estoy seguro es que el propósito de Dios para mi si se va a cumplir y si la muerte se cruza la muerte será vencida, porque el propósito de Dios nunca se muere.

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