porque solo cuando vivimos esas experiencias y nos ajustamos a los planes de Dios, nuestra vida alcanza las metas que Dios traza para nosotros y quiero hablar sobre una pregunta: ¿Por que poner a prueba nuestra Fe?
El apóstol Pablo cuando escribe, esta escribiendo a un pueblo que esta pasando por un momento muy difícil y esta diciendo: “hermanos míos, tened por sumo gozo cuando nos halléis por diversas pruebas” porque la prueba de la fe no es en una misma dirección, es en diversas direcciones. Hay pruebas de estrechez y hay pruebas de holguras, hay pruebas de escasez y hay pruebas de abundancia. Hay pruebas de enfermedad y hay pruebas de salud. Son diversas las situaciones pero en cada una de ellas hay un propósito y es que nos desarrollemos, que crezcamos espiritualmente, que podamos hacer realidad los propósitos de Dios para nuestras vidas.
1. LA PRUEBA DE FE DESARROLLA EL GOZO. Una de las virtudes que necesita el ser humano para vivir en plenitud es el gozo. El gozo es una de las virtudes del fruto del Espíritu Santo y es uno de los elementos que conforman al carácter cristiano. ¡Todo cristiano tiene gozo! No significa que el cristiano no llora, que el cristiano no sufre y no se aflige. “Muchas son las aflicciones del justo” El hijo de Dios pasa por muchas dificultades, por aflicciones pero en la estructura de su carácter esta el gozo y el gozo se constituye como una barrera, como una trinchera que no permite que su vida se desboque.
El gozo es un elemento fundamental en el carácter cristiano, nos ayuda a no permitir que la prueba nos agote y nos destruya. En medio de la adversidad entendemos que vale la pena pasar momentos difíciles porque de alguna manera esas adversidades, esos momentos difíciles son inversiones que estamos haciendo en la vida, pero el gozo nos da la fortaleza para vivirlas, con la esperanza que eso va a traer un resultado maravilloso para nosotros, por eso en la Biblia dice: “El gozo del Señor es mi fortaleza”.
El gozo aunque afecta las emociones no es una emoción, es un estilo de vida, ese
estilo de vida que de alguna manera le permite a usted resistir los enmates de la vida, ese gozo que la da seguridad de que Dios esta en el asunto, que le permite ver la adversidad como una oportunidad para ver a Dios actuar, ese estilo de vida que le permite la vida ver la prueba y decir: Señor gracias. Solo cuando el Espíritu Santo llena tu vida de gozo, cuando la presencia de Dios esta en tu vida inundando tu espíritu de gozo y estas frente a la adversidad, sabes que esa adversidad tiene un propósito en tu vida. Cuando nuestra fe es probada el propósito es desarrollar el gozo, por eso el apóstol Pablo dice: “tened por sumo gozo”
2. A PRUEBA DE FE DESARROLLA LA PACIENCIA. Paciencia es una palabra tan hermosa pero en la practica tan tremenda: “sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”
La paciencia es una de las virtudes del carácter cristiano. La paciencia hace parte de ese elemento fundamental para desarrollar una vida conforme al propósito de Dios; una vida que fortalece nuestro ser interior. Cuando miramos la paciencia desde el punto de vista bíblico, la paciencia se manifiesta como la capacidad de soportar tanto el sufrimiento como el mal. En medio de la prueba la paciencia comienza a desarrollarse, genera una convicción en nuestras vidas de que esa prueba es momentánea. Para que usted y yo podamos soportar el sufrimiento tenemos que estar seguros de que ese sufrimiento no va a ser eterno, es la seguridad de lo que te esta sucediendo no te va a hacer daño.
3. LA PRUEBA DE NUESTRA FE DESARROLLA LA MADUREZ TANTO ESPIRITUAL COMO EMOCIONAL. La madurez es necesaria en una persona porque permite comprender la dinámica de la vida. Solo cuando somos maduros, comprendemos que hay cosas que nos agradan y cosas que nos desagradan.
Cuando somos maduros emocionalmente aprendemos que muchas cosas no son como las vemos o como las interpretamos, sino que sencillamente son diferentes, pero tenemos que aprender a convivir con ellas.
La madurez nos protege de la despersonalización y de la desintegración. Cuando somos inmaduros tendemos a hacer lo que otro hace, porque creemos que los resultados que esa persona tiene se fundamentan en el tipo de personalidad y no en las promesas de Dios.