Cuando estamos en pruebas, tenemos que tener la paciencia para esperar la manifestación de Dios que desarrolla nuestra vida, pero cuando estamos en pruebas también tenemos que desatar el poder de la diligencia para hacer lo que nos corresponde, hacer lo que nos toca hacer.
Si nos preguntamos ¿En donde aparece la palabra diligencia en estos tres versículos que hemos leído? Literalmente no los vamos a encontrar pero esta una forma implícita o tácita se encuentra esta como el hilo conductor de los asuntos que se tocan en estos versículos, porque lo que esta hablando el apóstol es de la actitud que debemos tener frente a la prueba. Lo que esta declarando el apóstol en estos versículos es que frente a la problemática que estas viviendo, frente a la situación que estas experimentando, tienes que ser diligente en ocuparte en hacer lo que te corresponde a ti y descubrir que necesitas actuar, pero no sabes como hacerlo, entonces pídele a Dios que te de sabiduría.
Para recibir lo que Dios nos ha dado hay que ser diligente, porque para aplicar la fe que te permite recibir lo que Dios te va a dar tienes que ser diligente. Quiero que miremos cada versículo que hemos leído y hagamos una reflexión de cómo se desarrolla la diligencia en medio de la prueba, cada vez que somos probados tenemos la oportunidad de crecer, porque la prueba produce crecimiento, es una acción en donde Dios actúa y nosotros actuamos, Dios hace lo que nosotros no podemos hacer y nosotros lo que podemos, por lo tanto desarrollamos nuestras capacidades y conocemos las capacidades de Dios en cada experiencia que vivimos. Reflexionemos sobre cuatro aspectos en lo que podemos hacer uso de la diligencia:
1. CUANDO TENEMOS DILIGENCIA APRENDEMOS A IDENTIFICAR EL RECURSO APROPIADO EN UN MOMENTO DADO. Santiago 1:5.Cuando somos diligentes sabemos cual es el recurso apropiado que tenemos que implementar frente a la situación que estamos viviendo.
Cuando estamos en prueba, en aflicciones, en necesidad, cuando estamos en conflictos, pocas veces nos enfocamos en como solucionar el problema. Lo que invade los pensamientos y emociones son los problemas; muy pocas veces la solución. Casi nadie frente a un momento de crisis se sienta a pensar que capacidades tengo yo para enfrentar esto, cual es la preparación que Dios nos ha dado para enfrentarla. Por ejemplo en una crisis económica frente a una deuda, a una necesidad, le preguntan que necesita y usted considera que lo que necesita es dinero porque el problema es económico; cuando esta enfermo piensa lo que necesita es salud porque esta en enfermedad, hay una necesidad aparente y una necesidad real, a la luz de las Sagradas Escrituras la adversidad nos enseña a vivir. Cuando usted tiene una necesidad económica, la necesidad aparente es el dinero pero la necesidad real es aprender a ser un buen administrador y a vivir en paz en medio de la enfermedad, por lo tanto cuando somos diligentes aprendemos a descubrir la verdadera necesidad y no la aparente ¡La verdadera necesidad es la sabiduría!
La prueba es la oportunidad para aprender como actuar de la manera correcta.
Cuando somos diligentes tenemos la capacidad de ir al fondo. El apóstol Santiago dice: “si alguno de nosotros tiene falta de sabiduría” ¿Cómo descubro que tengo falta de sabiduría? Cuando no se que hacer frente a una situación, cuando no se donde conseguir el dinero para pagar, como hablar en el momento indicado, como pensar, que hacer, a donde ir, que evitar, la sabiduría me permite actuar asertivamente frente a una situación. Tengo que ser diligente en buscar la sabiduría, en reconocer que la necesito. Entonces descubro que hay una fuente donde voy a encontrar la sabiduría y esa fuente es Dios, la fuente de bendición. Por lo tanto cuando hay una crisis donde hay que buscar en primer lugar la respuesta de esa crisis, es en la presencia de Dios, en oración.
La diligencia en el mundo la relacionan con el activismo, con la ansiedad, con el afán pero esto no tiene que ver nada con la diligencia, porque esto produce desequilibrio, enferma y ninguna virtud destruye ni el cuerpo, ni la mente ni el estado emocional.
Cuando buscamos la respuesta en Dios con diligencia, aprendemos a tener la percepción adecuada de lo que Dios tiene para nosotros. Cuando buscamos en la presencia de Dios con diligencia no hay lugar a percepciones distorsionadas acerca de la bondad de Dios. Cuando tu no te cansas de pedir a Dios, cuando eres diligente en tu vida de oración, diligente a donde puedes ir a buscar la solución, no te desesperas ni comienzas a hacer reproches, sino que sabes que si El no lo ha hecho es porque El esta actuando de la manera perfecta.
2. LA DILIGENCIA TIENE EL PODER DE APUNTAR AL VERDADERO OBSTACULO. Una prueba, una crisis es un obstáculo para el desarrollo de nuestra vida y normalmente cuando estamos en prueba tendemos a buscar un culpable de lo que nos esta pasando. El verdadero obstáculo que nos impide que el propósito de Dios se desarrolle en nuestra vida, nunca esta afuera, el verdadero obstáculo esta dentro. Jesús dijo: “esta es mi Iglesia y las puertas del Hades (muerte) no prevalecerán contra ella” Nada ni nadie puede detener el propósito de Dios en una vida.
“Pida con fe no dudando nada” El verdadero obstáculo es la duda que tenemos en el corazón y en la mente. Es el no creer en las capacidades que Dios nos dio, cuando viniste a este mundo viniste preparado para enfrentar todas las dificultades, todo lo puedes en cristo que te fortalece. ¿Por qué dudamos tanto? Los sentidos son racionales, dice que el problema no tiene solución, que esta enfermedad es peligrosa, vemos el problema más grande. La diligencia te ayuda a no vivir por vista sino por lo que crees, creyendo lo que dice la gloriosa palabra de Dios, esto vence la información que te dan los sentidos. Para esto hay que ser diligente para no dejarte aprisionar por lo que proviene de tus sentidos. La palabra de Dios termina transformando tu realidad.
¿Qué es orar con fe? No es orar con concentración mental, no es hacer fuerza para que las cosas funcionen. Cuando usted esta frente a un problema y no tiene la manera de resolver ese problema, el obstáculo no es el problema, el obstáculo es la manera como usted percibe esa información. Cuando solos diligentes, nos enfrentamos a la información que nos proporciona nuestros sentidos y no nos dejamos impresionar, ni manipular, no nos dejamos afectar. Cuando usted vea que las cosas no tienen solución recuerde lo que Jesús le dijo: “He aquí yo estoy contigo todos los días hasta el fin de mundo”
3. LA DILIGENCIA TIENE EL PODER DE GUIARNOS HASTA ENCONTRAR LA CORRECTA ACTITUD PARA VIVIR. Santiago 1:7. El apóstol esta diciendo en este versículo: debes aprender a desarrollar la actitud correcta; frente a la adversidad hay que desarrollar una actitud, hay que tener una postura, hay que creer que las cosas van a cambiar, hay que dejar que las promesas de Dios, se desarrollen en nuestras vidas y para que eso pase, lo primero que tenemos que afectar son nuestros pensamientos, porque normalmente los pensamientos afecta nuestra conducta. Los pensamientos afectan el estado emocional, afectan el estado físico, el estado social y afectan el proyecto de vida de una persona. Hay que condicionar los pensamientos, hay que ajustarlo a las verdades de Dios, hay que ajustarlo a las palabras del Señor. ¡Hay que pensar con diligencia!
Hay que guiar la conducta a la obediencia a la palabra de Dios. Hay momentos en que hacer significa quedarse quieto y hay momentos en que hacer significa moverse, pero tiene que ser una conducta que esta moderada por el poder de Dios, por la palabra del Señor, debemos ajustar nuestras vidas a los principios bíblicos. Cuando hay diligencia, la diligencia nos guía a recibir los beneficios propuestos por las promesas de Dios.
4. LA DILIGENCIA TIENE EL PODER DE AYUDARNOS A EVADIR LOS PELIGROS DE LA DUALIDAD. (Santiago 1:8) La dualidad es un peligro, el no tener un criterio, el no tener una identidad, el no tener una visión de la vida, el no tener una postura, ese peligro nos lleva a andar en un círculo vicioso.
La dualidad es una sensación emotiva que alimenta la inseguridad. Inseguro de lo que Dios puede hacer; cuando usted esta en pruebas tenga la plena convicción que antes usted entrara a esa prueba, Dios se dio cuenta que usted la iba a soportar.
Cuando somos diligentes, ademas de evadir los peligros de la dualidad, también aprendemos a quitar la mascara de los disfraces de la inconstancia. En medio de esas crisis, no se desanime; si Dios le revela a usted que puede desarrollar un proyecto económico sea constante porque con usted esta El que tiene el poder para hacer riquezas.
Ninguna prueba será un obstáculo para poder disfrutar de lo que Dios ha planeado para ti.
Cuando somos diligentes no permitimos que la prueba nos convierta en victimas, has que la prueba sea una oportunidad para invertir tus horas, tus días, tus meses, tus años, a hacer inversiones que traigan bendición a tu vida. Cuando eres diligente aprendes a implementar el recurso apropiado, aprendes apuntar al verdadero obstáculo, aprendes a encontrar la correcta actitud y aprendes a combatir la dualidad que te impide a hacer realidad tus sueños. Que Dios nos ayude a ser diligentes.