Mensaje Dominical
¿POR QUE Y PARA QUE NOS CONGREGAMOS? Pastor Iván Castro

Salmo 84 y 133. En estos días he estado revisando el registro de asistencia de nuestra congregación desde el mes de enero al mes de agosto, he estado haciendo un análisis de nuestro comportamiento de asistencia a nuestras reuniones y hay dos hechos que han llamado mi atención.

El primero que es que no existe una constancia en la cantidad de personas que asisten a cada reunión de adoración los domingos, hay picos y valles. El otro que me llama la atención es la disminución en la cantidad de personas que asisten los días viernes, hay una constante de descrecimiento. ¿Que esta sucediendo? ¿Qué explicación puede existir para estos dos fenómenos?

Para la Iglesia del Señor debe ser una experiencia de gozo, el congregarnos debería ser una experiencia gozosa para nuestra vida.
 
En el salmo 84 versículo 1 dice: “¡Cuan amables son tus moradas, Oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová” Hay anhelo ardiente, hay una pasión muy fuerte en asistir al lugar; la experiencia cultica, la experiencia de estar en la reunión, debería ser una experiencia motivadora, especial. Deberíamos sentir la necesidad interior de congregarnos, no hay necesidad de que alguien te este diciendo que debes hacerlo, deberíamos declarar: soy salvo y hay algo que mi alma anhela: adorar el nombre del Señor. El poder congregarnos debe ser una bendición para nuestras vidas, analizar esto me ha hecho formularme unas preguntas:
 
1.      ¿Por qué nos congregamos? Cuando hacemos esta pregunta, el salmo 133 nos da una respuesta: ¡Mirad cuan bueno y cuan delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía¡ ¿Cual es la razón o motivo central por el que nos congregamos?
 
Permítame antes decirle cuáles son las razones incorrectas para congregarse:
 
Primero, no debemos congregarnos por costumbre o porque no tenemos nada mejor que hacer en ese momento, pero si yo estoy en este lugar es porque creo que es lo mejor que tengo para hacer en ese momento.  Es cuando lo hacemos por tradición o habito cristiano que adquirimos desde la tradición porque el domingo por la mañana debemos ir a un lugar, la misa y el culto no es igual, la misa por definición del catecismo es un acto ritual donde se vuelve a sacrificar a Jesús, el culto es un acto de alabanza por la victoria que Jesús alcanzo al resucitar, de manera que no asistes con la misma actitud, a la misa vas en una actitud solemne porque recuerdas una muerte, al culto vienes con una actitud festiva porque estas celebrando una victoria.
 
Tampoco nos congregamos porque no tenemos nada mejor que hacer, porque el mejor lugar en donde puedes estar es en la casa de Dios y lo mejor que puedes hacer es adorar Al que vive por los siglos de los siglos, al Rey de reyes y Señor de señores. Adorar y rendir honor al que nos creo, salvo y formo es lo mejor que puedes hacer en todo tiempo.
 
Debemos congregarnos porque:
 
Porque Dios nos lo ordena. Dios dice: “no dejéis de congregarnos como algunos tienen por costumbre” Dios nos ordena que nos congreguemos; reunirnos con los santos es un acto de obediencia a Dios. Dios espera que lo hagamos, que vayamos algún lugar donde se exalte al Señor Jesucristo, donde hay hombres y mujeres redimidos por la sangre de Cristo. Congregarse es un acto de obediencia.
 
Porque es moralmente correcto. Es apropiado, es algo que esta de acuerdo con lo que exige y se espera de alguien que conoce al Señor y pertenece al pueblo de Dios. Es bueno reunirme con los santos para proclamar el nombre del Señor. Lo que yo se que es bueno debo hacerlo, a veces pecamos mas por dejar de hacer lo correcto que por hacer lo incorrecto. Santiago 4:17.
 
Porque es agradable. Es una experiencia satisfactoria “mirad cuan bueno y cuan delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía”. Congregarse no solo es bueno sino también agradable y delicioso. Deberíamos sentir agrado de compartir con los santos y adorar juntos al Señor. Es un deleite para un santo estar en la casa del Señor. Si Usted no disfruta el culto, la adoración, la alabanza y la predicación es una luz roja que empieza a decirte examínate algo te esta pasando, porque un hijo de Dios se deleita en estar en la congregación de los santos.
 
Porque necesitamos un tiempo y un espacio apropiado. Para que podamos expresar nuestra acción de gracia, nuestra adoración y nuestra alabanza a Dios del cielo necesitamos de tiempo y de un espacio. Estamos todo el tiempo orando, vamos por la calle y vamos diciendo: Señor te doy gracias; Señor te bendigo. A veces en el trabajo, en ciertos lugares no tenemos la suficiente libertad para alabar al Señor, para adorarle, tú tienes que saber en que lugar haces cada cosa. Pero por la gracia, la misericordia y la provisión de Dios hemos podido adecuar este lugar para poder gritar, saltar y danzar, y sacar toda esa expresión de júbilo para la gloria del Señor, con toda la libertad que tenemos.
 
2.      ¿Para qué nos congregamos? No debemos congregarnos para tener comunión con Dios, el tener comunión con Dios es independiente del lugar, eso debe ser permanente y tampoco debemos hacerlo para demostrar que somos cristianos. Venimos y nos congregamos para expresarle a Dios nuestra gratitud, por el perdón de nuestros pecados, la salvación de nuestras almas y las bendiciones recibidas. Para venir a darle gracias a Dios y decirle: “He recibido tanto de ti Señor”, “Me has bendecido tanto en mi vida, perdonaste mis pecados y me has hecho tanto bien, que yo quiero ir a un lugar y contarle a otros lo que Tu has hecho por mi”
 
Las personas siempre tienen tiempo para lo que ama. El amor se mide lee a través del tiempo, el esfuerzo y la inversión. A lo que le dedicas tu fuerza, tu creatividad y tu dinero a eso amas. Y la gente dice no tengo tiempo para congregarme.
 
Venimos para expresar nuestra alabanza, reconociéndole por lo ha hecho en nuestro favor. Acción de gracias es reconocer el regalo, el favor, mientras que alabanza es reconocer a Dios a través del regalo o favor. Doy gracias porque soy salvo, porque fui perdonado pero le alabo porque El es mi Perdonador, mi Salvador.
 
El salmo 100 dice: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza”. Venimos a expresarle a Dios nuestra adoración, reconociéndole porque quien El es, independientemente por lo que El ha hecho. El motivo de la adoración es Dios mismo, porque El es digno.
 
Venimos para celebrar nuestra salvación delante de Dios en compañía de nuestros hermanos, el culto es una celebración de hombres y mujeres que han sido libertados del yugo del pecado, que experimentan en su vida el favor de Dios. ¡La reunión de culto es una fiesta! Estamos celebrando la victoria del Señor Jesús, El resucito, El esta sentado a la diestra del Padre, El es el Señor de señores, El es El Rey de la gloria. ¡Estamos felices!
 
Asistir a la reunión de adoración no nos hace salvos, ni mas cristiano, pero si nos permite experimentar y expresar la alegría de la salvación. La alegría de participar de la reunión de adoración es un indicador claro de nuestro nacimiento, no sirve para ser salvos pero si para expresar el gozo de nuestra salvación. El regocijo es un gozo tan grande que no se puede esconder, que necesita exteriorizarse y se expresa con alegría, con jubilo, con aplausos, con danza, con saltos; y eso no hay quien lo pueda detener.
 
Nos congregamos para ser edificados, entrenados y desafiados al escuchar la palabra de Dios en nuestras vidas.

 


Páginas: 1 | 2 | Siguiente » | Última »»

Total: 31
 
Documento sin título

HORARIO DE SERVICIOS
Domingos de Celebración: 6:00 a.m. - 7:30 a.m - 9:15 a.m. - 11:00 a.m.
Miercoles: 9:30 a.m (Ayuno).
Viernes de Restauración: 6:30 p.m.
Sabado: 6:00 p.m (Jovenes).
Todos los derechos reservados © 2006 - 2010 Comunidad Cristiana el Camino. Ministerio Internacional