La idea es mostrar desde la creación, estableciendo un paralelismo entre lo que se produjo en el ser humano y lo que se produce en una persona después de haber recibido a Cristo.
Así como la humanidad es el resultado de la creación de Dios, la iglesia es el resultado de la creación de Dios y todo aquel que ha recibido a Cristo como Señor y Salvador, es parte de la Iglesia. El texto nos está declarando la creación de Dios y dice que formo al hombre del polvo de la tierra. Cuando usa la palabra hombre no solo se está refiriendo al varón, sino se está refiriendo al hombre y a la mujer, pero la palabra que utiliza el texto es la palabra Adán y dice el hombre fue formado del polvo de la tierra. El hecho de que esta declarando que fue formado del polvo de la tierra, hay un juego de palabras que no se nota desde el español, pero desde el hebreo uno descubre una serie de riquezas espirituales; verdades poderosas, que se constituyen en columnas de nuestra experiencia de fe, como hijo e hija de Dios.
Cuando una persona recibe a Cristo como Señor y Salvador, esa persona deja de ser del montón, para convertirse en alguien que ha sido sacado, extraído, que ha sido separado, para que disfrute, desarrolle el propósito de Dios en su vida.
¿En qué consiste esa exclusividad? “Y soplo en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” Ya había una obra de Dios significativa: sacarlo del montón, sacarlo del polvo de la tierra, pero hay una segunda obra de Dios: es que Dios puso de la vida de Él en el ser humano. La vida que Dios respira, la puso en el hombre para que la respirara. Cuando una persona recibe a Cristo, Dios no solo lo separa de la multitud, sino que Dios pone de su vida en el hombre. Cuando la Biblia dice que tienes la vida de Dios significa que vives como Jesús vivió en esta tierra.
Dios está muy interesado en que nosotros descubramos el potencial que El ha colocado en ti y en mí. Tú no eres un ser que tiene vida, eres un ser que eres vida de Dios. Amados, cuando no hay conciencia de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, vivimos no como lo que somos y por eso nuestra vida entra en deterioro y no es culpa de Dios.
Cuando tienes la vida de Dios la disfrutas. Dios puso al hombre en un lugar que había creado para él, y como el hombre y la mujer tenían la vida de Dios, entonces ¿Qué iban a hacer en ese lugar? Disfrutar. Porque el que tiene la vida de Dios, la disfruta. Se trata de disfrutar lo que Dios hizo en ti, disfrutar de esa presencia de Dios en ti; el nivel de conciencia que tienes de Dios disfrútalo porque Dios te creo para que disfrutaras sus obras.
Disfrutar implica descansar, porque el que disfruta descansa, el que no disfruta se estresa, se tensiona, se amarga. ¿En cuánto tiempo Dios creó el universo? En seis días y en el séptimo descanso. ¿En qué día creó al hombre y a la mujer? En el sexto día ¿En que día descanso? En el séptimo día. Cuando el hombre abrió los ojos, en ese día era día de descanso y de pronto pregunto ¿Qué significa que hoy es día de descanso? Y Dios le responde: “Lo que te tocaba hacer a ti yo lo hice, porque tu fracasaste, yo he hecho una gran obra para que tú la disfrutes” Hay que ser consciente de lo que produce la vida de Dios en la vida de una persona.
Cuando tienes la vida de Dios, produces bendiciones. Dios le dio al ser humano la bendición de producir. Cuando tienes la vida de Dios te conviertes en alguien productivo, porque ese es el resultado de la vida de Dios; como la disfrutas eso genera una dinámica y ese disfrute te lleva a producir. La vida del cristiano para que dé fruto, es una vida de esfuerzo humano, es una vida que se multiplica, que se proyecta, se desarrolla, ¡tú eres fructífero!
Cuando tienes la vida de Dios, la entiendes y la proteges. Dios quiere que esta vida la cuidemos. El que sabe lo que tiene la cuida, el que no sabe lo que tiene no lo que tiene. Lo que tienes muchas personas desearían tenerlo, cuida lo que Dios te ha dado.
Cuando tienes la vida de Dios, aprendes a valorar lo que Dios hace en otros. Que importante valorar lo que Dios hace en otros. Cuando tú valoras la vida de Dios en otros, tu eres bendecido; cuando tú tienes la vida de Dios tu eres edificado porque la Biblia dice que los dones son para la edificación del cuerpo de Cristo. ¿Cuándo eres edificado? Cuando tu valoras lo que Dios hace en la vida de otro.
Cuando tienes la vida de Dios, aprendes a establecer prioridades. Establezca prioridades en su vida, porque usted tiene la vida de Dios usted tiene muchas cosas que hacer, muchas tareas que realizar, pero cada una de esas tareas tiene un tiempo y un espacio. Si no aprendemos a organizar una tabla de prioridades, vamos a entrar lo que llaman los sicólogos “choque de roles” y un choque de roles produce un equilibrio emocional y entonces se agota, se enferma. Organice sus prioridades porque si usted las organiza, usted va a disfrutar lo que Dios le ha dado. Cuando tienes la vida de Dios, disfrutas la obra de Dios en tu vida.