En el antiguo testamento hay varios reyes que pueden ser llamados grandes reformadores, uno de ellos es el rey Josías, tal vez el más grande reformador del antiguo testamento. Desde muy joven Josías dispuso su corazón para buscar a Dios, fue el rey de Judá por 31 años y promovió una reforma espiritual dentro de la nación. Dice el escritor sagrado que ningún rey antes o después se volvió a Dios con todas sus fuerzas como lo hiso el rey Josías.
Grandes Reformadores de la Biblia: Josías
Josías era el nieto de manases, el más malo de todos los reyes de Israel, el cual reino durante 55 años. Manases era un hombre idolatra, practicaba la hechicería, la brujería, el ocultismo e hizo cosas que ningún otro rey había hecho. Su hijo fue un rey que hizo lo malo delante de los ojos de Dios, pero Josías a pesar de tener un padre y un abuelo perversos fue un rey bueno.
Ser bueno y honrar a Dios no depende de fuerzas externas, es una decisión que cada ser humano toma.
Normalmente padres buenos dan hijos buenos y padres malos dan hijos malos, pero no siempre es así, en la Biblia encontramos ejemplos de ambas cosas. El camino que decide tomar cada persona no depende de su padres, depende de las decisiones tomadas frente a lo que Dios está mandando a hacer.
Algunos padres se preguntan que han hecho mal cuando sus hijos andan por caminos equivocados, y estos hijos justifican su comportamiento en errores que sus padres tal vez cometieron. ¿Alguna vez han visto familias con varios hermanos donde uno ha decidido uno ha decidido llevar una mala vida, pero el resto de sus hermanos son personas honestas y honorables a pesar de tener los mismos padres? Al final cada persona es la que decide qué camino tomar.
Josías decidió que él iba a honrar a Dios, que no continuaría la historia de decadencia moral y espiritual de su abuelo y su padre.
Toda reforma comienza con una decisión, cuando uno se da cuenta que las cosas vienen mal y hay que arreglarlas.
La palabra reforma se diferencia de renovación en que la reforma es general, es colectiva y tiene que ver con un pueblo, grupo o institución; y la renovación es interna e individual, tiene que ver con el individuo que va a Dios para ser regenerado.
Cuando Josías decide consagrarse a Dios empieza una reforma en el pueblo. Todo hombre o mujer que se convierte a Dios de corazón puede ser usado por Dios para traer reformas sociales.
Para que haya una reforma hay que reparar la casa de Dios, esto es lo que hace Josías, él a los sacerdotes, secretarias y encargados del tesoro para que tomen el dinero de las ofrendas y reparen la casa. Todo lo que representa la casa, todo lo relacionado con el culto a Dios debe ser restaurado. Él Señor debe ser exaltado en medio de la iglesia, nosotros nos congregamos para rendirle culto a Dios y ofrecerle servicio a Él.
Nosotros dependemos absolutamente de Dios y Él puede reformar y cambiar todas las cosas.
El culto a Dios tiene que ser una experiencia dinámica, viva, alegre, espontánea, de regocijo, de encuentro, festiva y transformadora. El culto a Dios tiene que provocar cambios, debe ser tan especial que nos haga anhelar estar congregados. Retornemos la palabra de Dios. La palabra de Dios debe tomar el lugar que se merece la casa, la predica no es un espectáculo y lo que transforma a los hombres, es el humanismo disfrazado de cristianismo, es la poderosa semilla de la palabra del Dios del cielo.
La Biblia habla de finanzas, emociones y conductas humanas; es muy completa para tratar con mi ser humano; pero hay que volver a las escrituras y extraer las verdades del libro, no hay que ir al libro con ideas, hay que ir despojado de todo y dejar que el Espíritu Santo hable a nuestras vidas a través de su palabra, que la ley de Dios que es dulce como la miel pueda cambiar nuestras vidas.
No importa cuántos conceptos humanos hay, nosotros siempre debemos presentar a Jesús como solución. Nosotros creemos en el poder de la palabra de Dios, creemos que el mensaje del evangelio tiene poder para cambiar al ser humano, es la mejor noticia que alguien puede escuchar y la respuesta de Dios para la humanidad.
Toda reforma pasa por entender la palabra de Dios. Cuando nos desviamos es por que dejamos de hacer lo que Dios dice.
Dios desea salvarnos y llevarnos a la eternidad, desea caminar con nosotros y cambiar nuestros corazones, Él desea que seamos mensajeros de todo esto, pero es necesario que regresemos a su palabra, si hacemos esto Dios va a provocar una reforma.