El romance es el campo de los sueños, las esperanzas y las emociones. El matrimonio, sin embargo, es práctico. Requiere que uno ajuste su agenda, establezca prioridades, metas y obligaciones.
No quiero decir con esto que el matrimonio no pueda incluir el romance, ¡puede… y debe hacerlo! Aún así, el matrimonio añade otra dimensión que va más allá del romance y de esa dimensión depende muy a menudo la obra del matrimonio.
Antes de casarse las dos palabras más comunes son:
Te amo.
Después de casarse son:
Comamos fuera.
1 Corintios 7:33
El casado se preocupa de las cosas de este mundo
y de cómo agradar a su esposa.
Fuente: El libro devocionario de Dios para Matrimonios, Editorial UNILIT
Tomado de RenuevoDePlenidud.com