que se catalogan como héroes y heroínas de la fe. La vida de ellos, tuvo momentos de gloria, vieron milagros, vieron como sus circunstancias muchas veces fueron transformadas milagrosamente, pero también muchos de ellos pasaron momentos muy críticos, y el texto quiere enfatizar que murieron sin recibir lo prometido; pasaron mucho tiempo de su vida esperando algo, y ese algo no llegó.
El autor está señalando que estas personas, entendieron que la fe sufre un proceso de desarrollo, de crecimiento, porque la fe es una virtud de Dios, y todo lo que s de Dios crece y se desarrolla. Usted comienza experimentado, esa fe que se mueve en ambientes sensacionalista, en ambientes donde se produce una agitación que afecta las emociones, pero llega un momento en que esa fe se va interiorizando, porque inicialmente es de labios hacia fuera pero luego termina de labios hacia adentro; porque Dios tiene un propósito es que nos parezcamos al Señor Jesucristo. Necesitamos cada día crecer en dirección a la estatura de la plenitud e Cristo; el carácter del Señor Jesús cada día se tiene que ir forjando y formando en nosotros.
La fe se transforma en carácter, tiene que pasar por el quebrantamiento, por la experiencia de morir a nuestra naturalidad, morir a aquello que se constituye en un obstáculo, para que Dios cumpla su propósito en nosotros. Dios usa el sufrimiento, el dolor, usa el quebrantamiento, para trabajar en nuestras vidas, esa es la diferencia entre sufrir sin Cristo y sufrir en Cristo. El sufrimiento sin Dios es el sufrimiento causado por el pecado, causado por las consecuencias de nuestras decisiones equivocadas, donde el enemigo gobierna, pero el sufrimiento en Cristo es utilizado por Dios, es analizado para producir en nosotros u purificación para pasarnos por un proceso en el cual día a día entendemos que nuestra vida no depende de nosotros, sin nuestra vida depende de Dios. Necesitamos ser quebrantados, pasar por momentos difíciles, para que la gloria de Dios también se manifieste en otras personas.
Esta frase “murieron”, nos enseña que:
1. Estos hombres y mujeres de Dios murieron con un propósito, murieron para convertirse en semilla que fructificara la fe.
Ellos eran hombres y mujeres de fe, pero el mundo necesitaba seguir teniendo hombres y mujeres de fe, y para que el mundo siguiera teniendo hombres y Myers de fe, ellos necesitaban convertirse en semilla. “Por la fe, murieron todos estos”, porque creyeron tanto a Dios, que la incredulidad no encontró lugar en sus corazones esa efe s una mas a allá de la razón.
2. Estos hombres y mujeres de Dios murieron para derrotar la arrogancia que produce el poder de adquisición. Cuando tenemos una fe por lo cual recibimos, comenzamos a pensar que tenemos a Dios bajo nuestro control .El poder de obtener algo, la facilidad de decir “creo que esto va a pasar” y sucede, llega un momento en que sentimos que tenemos el poder, cuando sentimos que tenemos el poder, pocas veces reconocemos que tenemos ese poder, , pocas veces, no porque lo merezcamos sino porque Dios en su infinita gracia y misericordia, nos permite administrar ese poder, pero ese poder no es nuestro, ese poder es de Dios.
Lo importante es que en el quebrantamiento, esa arrogancia, Dios la derrota en nuestros corazones, la quebranta: y por eso, algunas veces decimos: “Oh Dios has esto” y las cosas no pasan. NO es por que sea Dios malo y no quiera hacer el milagro, es que Él esta trabajando en nuestro carácter y el quiere que nosotros aprendamos que no necesitamos tener el control para tener en victoria, que necesitamos es estar seguro que nuestro Dios siempre tiene el control y jamás lo pierde, y mientras él tenga el control, nosotros permaneceremos en victoria.
3. Estos hombres y mujeres de Dios murieron para quebrantar el ego que hincha el corazón, cuando se alcanzan las metas. Toda meta que se logra, produce fama; cuando usted alcanza un logro, ya eso lo hace famoso. La fama deteriora nuestra visión de la vida, nuestra percepción, deteriora la auto-imagen que Dios quiere forjar en nosotros. En el servicio a Dios también hay fama y es doloroso cuando nos ocupamos en buscar la fama, porque la fama daña, ella siempre va a llegar, pero cuando llegue, que nos encuentre con un corazón contrito y humillado; cuando nos damos cuenta que Dios nos usa, la gente nos escucha, Dios ha dado gracia, comenzamos a sentir el airecito y comenzamos inflarnos, eso se llama ego. Que hermoso cuando nos desprendemos del ego y comenzamos a gozarnos, cuando otros comienzan a disfrutar de lo que Dios nos ha prometido, porque las bendiciones de Dios son para nuestras vidas, y a través de ti lleguen a otras personas.
4. Estos hombres y mujeres de Dios murieron para renunciar al individualismo que producen las cúspides a las que escalamos. Cuando nos proponemos alcanzar metas en la vida, comenzamos a trabajar en dirección a esas metas en la vida, a escalar, y cuando llegamos a la cúspide, la cúspide es solitaria, solo cabe uno, y ese uno comienza a mirar a los lados y se da cuenta que esa persona necesita del otro, y la soledad mal usada comienza a hacer daño.
Dios quiere formar una iglesia, un cuerpo que se parezca a Cristo, donde no halla alguien que diga: “yo soy como Jesús”, sino que diga: “somos un pueblo que amamos a Dios y servimos al rey de reyes y queremos ser como él es” En la iglesia el individualismo no funciona, funciona el cuerpo de Cristo.
5. Estos hombres y mujeres de Dios murieron para derrumbar el status de exclusividad. Cuando alcanzamos nuestras metas, nuestros logos, nos sentimos exclusivos y sentimos que las bendiciones que tenemos, las tenemos porque nos las merecemos, porque hemos pagado por ella. La fe que se transforma en carácter quebrantando, invadido por la humildad y por la mansedumbre de Dios.
6. Estos hombres y mujeres de Dios murieron para expulsar la avaricia que produce el materialismo. El ser humano cuando tenemos, queremos más y cuando tenemos menos, nos conformamos.
“Y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” en otras palabras, ahí está la bendición, pero nosotros tenemos una mejor en el reino de los cielos. ¿Necesitas la provisión?, Dios te va a dar la provisión, ¿Necesitas la salud? Dios te va dar la salud, ¿Necesitas el milagro en el matrimonio?, Dios te lo va a dar ese milagro, pero no te vas a pegar a las bendiciones materiales, a las cosas que estás esperando, tu corazón está pegado en el reino de los cielos. ¿Tu verdadera herencia, tu verdadero tesoro, te está esperando en el reino de los cielos!