Mensaje Dominical
RECONCILIACION: La Cura para Recuerdos Hirientes - Pastor Juan Casimiro

Reconciliacion, Mateo 5:23-26: Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino...

 

 

 

..no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.


5:26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

 

Mateo 5:23-26

 

Las palabras que hemos leído, son palabras expresadas por el señor Jesús, en el marco de lo que conocemos hoy como el sermón del monte.

Jesús esta hablando acerca del manejo de nuestras emociones y de nuestras pasiones frente a la relación con nuestro prójimo, pero Jesús hace énfasis en la importancia de enfrentar aquellas experiencias de vida que dejan heridas, recuerdos, que dejan dolor. Cuando hablamos acerca de las heridas emocionales, casi siempre las percibimos desde la perspectiva del que es victima, del que ha sido agredido, ofendido. Cuando hablamos de sanidad interior, tratamos de ayudar aquel que ha sido dañado, y pocas veces miramos al que ofende como a alguien que es una victima.

 

Cuando alguien me ofende ¿Qué sientes? ¿Rabia, enojo, dolor, ira, deseo de venganza o tristeza? Pero Jesús nos esta enseñando que la reconciliación es la cura de los recuerdos hirientes, porque nos permite:

 

1. Abordar esos recuerdos de la manera adecuada. ¿Cuál es la manera adecuada? Si a nuestra mente viene un recuerdo de algo que nos hizo daño ese recuerdo se constituye en una emoción perturbadora. Jesús esta diciendo la forma en que usted va a enfrentar ese  recuerdo, no es aumentando tu dolor, sino que tienes que ir donde tu hermano o la persona que te ofendió y tratar de cambiar esa imagen que tienes en tu mente, porque esa imagen que te esta haciendo daño no es la correcta. ¡Transfórmala!

 

Cuando reconocemos la maldad en nuestro corazón, y con esa condición de seres necesitados y dependientes de Dios, nos acercamos a el y nos acercamos al prójimo reconociendo que también somos culpables, alcanzamos gracia y misericordia. Cuando Dios ve un corazón arrepentido que reconoce su maldad, entonces Dios dice: “para este hombre o esta mujer hay una esperanza”, porque la naturaleza humana esta dañada por el pecado y cuando alguien reconoce que es un pecador no esta reconociendo nada nuevo, pero si esta diciendo: “Dios la solo la sangre de Cristo me puede limpiar de mi pecado y solo tu gracia divina puede levantarme de esta condición en la que estoy”, “hay maldad en mi corazón y necesito tu gracia”. Mientras quieras tener una relación sana con Dios, es necesario que tengas una relación sana con tu prójimo. Si alguien decide odiarte o resentirse contigo, tú debes decidir amar o perdonar

 

2. Percibirnos como nos percibe el otro. “Verme como el otro me ve” Si yo pudiera verme con los ojos del que me ofendió, seguramente terminaría diciéndole: “tienes la razón”, pero usted no toma unos niños peleando y usted pregunta ¿que paso? Y que dicen ellos: “el fue el que empezó”, ¿y por que te pego? “porque me tiene rabia…” Siempre hay una concepción de que no hay nada en mí que mueva el otro a que me ofenda.

 

La palabra “reconciliar” viene del latín reconciliare, pero la construcción etimológica de esta palabra en latín significa literalmente acomodar repetidamente; pero cuando miro esta palabra en griego, encontramos que significa “percibirme a través del otro” Jesús dice que te percibas como el otro te percibe ¿Qué vio el otro en ti? ¿Qué amenaza proyectas para la otra persona que halla tomado la decisión de herirte?

 

Es importante que cuando estemos frente a esta situación, podamos mirar la experiencia de vida de la otra persona. Jesús nos esta diciendo: Reconciliarte es acercarte a tu hermano, a mirarte por sus ojos, a ponerte en su lugar, y esto va a permitir que tu conozca a tu hermano, conyugue, a tu familia, a tu amigo y lo mas seguro es que eso va a producir una restauración en la relación afectiva y vas a poder disfrutar de la compañía y de la armonía de esa persona. ¡No existe un ser humano que te quiera tanto, que algún día no te hiera!

 

Jesús esta diciendo “tu puedes restaurar las relaciones con tu hermano” Recuerda que la ofrenda esta en el altar; una ofrenda sin oferente no puede ser recibida por Dios. Deja tu ofrenda para que recuerdes que tienes que volver al altar, pero cuando vuelvas al altar ya estarás con un corazón y una mente sana, con base en aquella relación que se daño. Hay una restauración entre tú y tu hermano, ya se produjo un perdón, una reconciliación. El altar no es para hombres y mujeres perfectos, el altar es para hombres y mujeres que reconocen que necesitan ser sanados por la gracia y la misericordia de Dios.

 

3. Que recuperemos nuestra paz. Cuando no arreglamos nuestros conflictos con las normas de Dios, nos toca someternos a las normas que no son de Dios, nos toca someternos a las normas que no son de Dios. El Señor nos esta diciendo: “ve y reconcíliate”. Cuando nosotros no arreglamos nuestros conflictos, el enemigo cobra terreno, muchas veces la Iglesia y nosotros como cristianos perdemos autoridad espiritual y perdemos lo que Dios nos da, no porque el diablo no los quite sino porque nosotros permitimos que el enemigo establezca sus leyes  los patrones del mundo y del pecado en nuestras vidas.

 

 

 

 

 

 

 

 


Páginas: 1 | 2 | 3 | Siguiente » | Última »»

Total: 44
 
Documento sin título

HORARIO DE SERVICIOS
Domingos de Celebración: 6:00 a.m. - 7:30 a.m - 9:15 a.m. - 11:00 a.m.
Miercoles: 9:30 a.m (Ayuno).
Viernes de Restauración: 6:30 p.m.
Sabado: 6:00 p.m (Jovenes).
Todos los derechos reservados © 2006 - 2012 Comunidad Cristiana el Camino. Ministerio Internacional