Isaías 53:6-10
53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. 53:8 Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. .jpg)
Se cuenta la historia de un pintor que hizo un cuadro sobre la crucifixión de Jesús, y lo que llamo la atención de esa exposición fue hecho de que en el cuadro se presentaba a Jesús de espalda, y el énfasis que se hacia, era que la multitud quedaba frente a la cruz; se veía mas las personas que estaban allí en el momento que Jesús fue crucificado que al mismo Jesús, pero dentro de eso, lo que mas sobresalía era que cuando empezaron a mirar el cuadro todos los visitantes observaron que había un rostro que se destacaba en medio de toda esa multitud, con expresiones de agresión al que estaba siendo crucificado, y cuando comenzaron a detallar ese rostro le parecía conocido y descubrieron que se trataba del mismo pintor del cuadro. Alguien se le acerco y le pregunto: ¿Por que has decidido autorretratarte? La respuesta de ese hombre fue: “porque yo también estuve allí”
Yo también estuve allí porque el murió por mis pecados: “Todos estábamos perdidos como oveja” En el ser humano hay una falta habitual de todo lo bueno, lo que merezca virtud alguna, dice la Biblia: “No hay ni un solo justo, no hay nadie que entienda, que busque a Dios, todos se han descarriado” (Romanos 3:10-13) La Biblia nos enseña que no hay nadie que pueda hacer lo bueno, al menos que venga de Dios. La Biblia dice que el ser humano esta habituado a hacer el mal; lo único que nos pudo transformar de nuestra mala manera de vivir, fue que un día nos encontramos con la cruz de Cristo, entendimos el significado que el fuera a la cruz del calvario y ese día decidimos que el entrara a nuestras vidas y hoy podemos decir que somos nuevas criaturas.
En el ser humano hay una falta habitual de no temer a Dios, y como consecuencia de esa falta, los hombres hacemos las cosas malas diariamente. La Biblia nos enseña que cuando el hombre no tiene temor delante de Dios es capaz de hacer lo malo y mucho más; solo basta que tu y yo recordemos lo que hacíamos antes de conocer al Señor Jesús. Lo único que hace posible que el ser humano viva conforme a lo establecido por Dios es entender que la cruz del calvario el Señor dio su vida en rescate por nosotros y que viviendo conforme a esa verdad, entonces tu y yo somos libres del pecado, puedes llevar una vida victoriosa, una vida de la que no tengas que arrepentirte. Solo el temor a Dios en el corazón nos libra del pecado y la maldad.
Cuando nosotros oímos y vemos un comportamiento y empezamos a cuestionar: ¿Qué esta pasando con la vida cristiana? ¿Por qué hay creyentes volviendo atrás? ¿Por que hay jóvenes fornicando diariamente? ¿Por que hay matrimonios divorciándose? Llegamos a la conclusiones: porque hemos dejado de mirar la cruz de Cristo, hemos dejado de pensar lo que a El le costo y que tu y yo estemos en ese lugar, hemos olvidado lo que le costo nuestra vida al señor. ¡El lo hizo para que tú y yo podamos tener libre entrada al trono de Dios!
“El señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir” (Isaías 53:10) Cuando leemos “expiación” hacemos referencia a un sustituto. La palabra expiación es el acto en el cual se quita el pecado
o la contaminación, mediante un sacrificio que Dios mismo establecía. Expiación es eliminar el obstáculo “el pecado” que impide la bendición de Dios mediante un sustituto. La expiación se hacia mediante la muerte de una victima inocente; si usted va al Antiguo Testamento, usted encuentra que cuando el pueblo pecaba traía con el sacerdote animales y el sacerdote ofrecía ofrenda de expiación por el pecado del pueblo; por eso, como dice la Escritura era cada día ofrecer sacrificio delante de Dios. La Biblia dice: “que no hubo justo ni siquiera uno” No había manera de sustituir y entonces a un extremo del trono celestial alguien maravilloso se levanto y dijo: “si ellos no pueden yo lo haré Señor”, y yo seré el Sustituto, la Expiación por su pecado, Yo me convertiré en el cordero inmolado de Dios y El vino a esta tierra y se convirtió en esa expiación en ese cordero sin mancha por ti y por mi. Jesús fue el sustituto perfecto de Dios”
Pastora Patricia Vega de Castro