quedan plasmados en estos escritos. Recientemente en nuestro país se han estado editando libros que tiene que ver con el cautiverio o personas que han sido secuestradas; todo este historial de dolor, sufrimiento que ha vivido nuestro país, quedan plasmados en estos escritos. El pasaje que hemos leído, también nos relata las memorias de unos esclavos; nos relata los pensamientos, los recuerdos de los israelitas que habían salido de Egipto pero hay algo que Usted vio cuando estábamos leyendo que me impresiona de manera notable, era que ellos solo recuerdan las ollas de carne y el pan que se comían pero no recordaba que venían de ser esclavos que habían sido cautivos. Dios tuvo que permitir un proceso en la vida de los israelitas, para cambiarle la mentalidad de esclavos que aun tenían cuando salieron de Egipto.
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Un esclavo recuerda las cosas de manera selectiva, tiene la capacidad de seleccionar, escoger, discriminar aquellos que realmente quiere prestarle atención. Ellos simplemente recordaban lo bueno que le había sucedido en Egipto; si nosotros nos imaginamos la vida de un esclavo, si leemos la historia de estas personas que tuvieron en cautividad en nuestro país, algo que siempre se quejan es sobre la comida, no los alimentaban bien, pero estos esclavos eran los únicos que estaban satisfechos por la comida que le daban cuando eran esclavos, ellos recordaban la comida que le daban; sin embargo, los israelitas se le había olvidado el maltrato en medio de esta supuesta abundancia de comida. Como es posible que alguien olvide de tanto horror y solo se acuerde de un pan y de un pedazo de carne.
El problema no era que ellos pensaran o no pensaran en lo que habían sufrido, el problema es que tristemente muchos de nosotros cuando llegamos al Señor, cuando tenemos problemas, enfrentamos conflictos, lanzamos frases como: “ahora que estoy en el evangelio, todo me sale mal y yo me acuerdo…” y empezamos a recordar las ollas de carne y los pedazos de pan y se nos olvida que aunque íbamos a los lugares que queríamos, nuestro corazón estaba vacío, el enemigo nos había quitado muchas cosas y llegábamos al Señor con vidas destruidas, se nos olvida que no todo lo que el mundo nos dio es bueno y simplemente seleccionamos lo que queremos. Nunca puedes olvidar Iglesia que Jesús rompió tus cadenas y te hizo verdaderamente libre.
Este pueblo se centraba en recordar simplemente en el pedazo de carne o en el pedazo de pan y se olvidaban de todo el sufrimiento que tuvieron que enfrentar. El mundo jamás nos podrá dar más de lo que Dios nos ha dado.
Un esclavo agranda el pasado y envilece lo presente. Los israelitas no solamente recordaban de manera selectiva sobre sus experiencias en Egipto, sino que ellos bloquearon los recuerdos dolorosos, para evitar sufrimiento. Cuando el ser humano enfrenta situaciones que han sido traumáticas en su vida, hay una tendencia a bloquear esos sucesos; eso hizo el pueblo de Israel, para no sufrir en medio de su ingratitud, prefería solo seleccionar la parte favorable y se habían olvidado de la realidad cruda del sufrimiento de vivir en esclavitud. Muchas veces nosotros como los israelitas, evitamos la información nueva de lo que Dios está haciendo en nuestras vidas por andar anclados, teniendo todavía información vieja que no nos conduce a bendición y es hora de empezar a soltar cosas que están en el pasado, porque nosotros estamos llamados proyectarnos hacia lo que el Señor nos ha entregado a cada uno de nosotros, Dios tiene un propósito maravilloso y hay que empezar lo que esta atrás y valorar lo que tenemos por delante.
El pueblo de Israel menosprecio los milagros de Dios, se le olvido que puso una muralla entre los primogénitos egipcios y entre los primogénitos de los israelitas. Se les había olvidado que cuando venían siendo perseguidos de manera maravillosa el Señor permitió que un fuerte viento separara el mar. A nosotros se nos olvida lo que Dios hizo, de pronto tenias más dinero pero no tenias paz, tenias comodidades pero no tenias un hogar, pero lo más importante no tenias comunión con Dios, no podías tener paz en medio de Él, nuestra vida dependía de las circunstancias, pero hoy podemos reír cuando hay y cuando no hay, hoy tenemos paz en nuestras vidas.
Los israelitas habían sido testigos de la mano poderosa de Dios. Igual que ellos, nosotros perdemos de vista los milagros y proezas que El ha venido haciendo, cada día Dios hace un milagro en ti y en mi, El está haciendo cosas maravillosas pero a veces estamos tan ocupados en pensar en lo que esta atrás y no vemos la poderosa mano de Dios interviniendo en el día de hoy; día a día usted puede ver su mano poderosa. No olvidamos que El está atento a nuestras necesidades.
Los israelitas sufrieron de un olvido muy grave, sufrieron de ingratitud. A la ingratitud se le ha denominado la amnesia del alma, es el olvido de lo que Dios hace en tu vida. El salmista en el capítulo 103 dijo: Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios. El te perdona iglesia, te sana, te libera, te restaura, te rejuvenece como el águila, El te da un lugar en el mundo, El da sentido a tu vida, El es el que te coloca en alto, El es el que lo hace y no podemos sufrir de amnesia espiritual. Hay que aprender atraer a nuestra memoria las bondades y misericordias del Señor, hay que evitar el convertirnos en personas desagradecidas, porque Dios está atento a nuestras necesidades.
Cuando leemos en el Nuevo Testamento, en el Libro de Juan capitulo 6, Usted encuentra a Jesús auto describiéndose como el pan de vida, como el mana caído del cielo para los hombres. Jesús es nuestro mana, es nuestra verdadera provisión. ¡Jesús es el mejor regalo de Dios!