Pensé en el primer árbol, en el que colgaba el fruto prohibido que Adán y Eva no pudieron resistir. (Génesis 3:6). Dios usó ese árbol para probar su lealtad y confianza. Luego está el árbol del Salmo 1, el cual nos recuerda el fruto de una vida piadosa. Y en Proverbios 3:18, la sabiduría es personificada como árbol de vida.
Pero el más importante es un árbol transplantado: la tosca cruz del Calvario que fue hecha de un árbol robusto. Allí nuestro Salvador prendió entre el cielo y la tierra para llevar sobre sus hombros todos los pecados de todas las generaciones. Se destaca por encima de todos los árboles como símbolo de amor, sacrificio y salvación.
En el Calvario, el Hijo unigénito de Dios sufrió una muerte horrible en una cruz. Ese es el árbol de vida para nosotros.
La cruz de Cristo revela lo peor del pecado del hombre, y lo mejor del amor de Dios.
1 Pedro 2:24
...llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero...
Fuente: Nuestro Pan Diario 2005, Editorial Unilit